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7 de septiembre de 2022

Se cumplen 47 años del día que Ferrari lo ganó todo en Monza

El 7 de septiembre de 1975 tuvo lugar uno de los grandes premios de Italia más gloriosos para la escudería roja, de la mano de Lauda y Regazzoni.

Tal día como hoy hace exactamente 47 años, la escudería Ferrari disfrutó de uno de sus momentos más gloriosos de su historia en F1, no solo por el aplastante fin de semana con el que finiquitaron una excelente temporada, sino por hacerlo delante de su afición, enamorada y enloquecida por un escudo y un piloto austriaco que apuntaba maneras. De este modo, recordamos el día que Ferrari hizo la pole, ganó la carrera, el título de constructores, y el de pilotos –de la mano de un tal Niki Lauda–, todo en un mismo fin de semana y en su feudo.

La primera corona de Niki
Y es que esa prospera temporada fue la también en la que ‘SuperRata’ tuvo una verdadera oportunidad de demostrar de que pasta estaba hecho y su talento a los mandos de un monoplaza. Monoplaza que a su vez parecía ‘tocado’ por el ingenio como sucede eventualmente, dando lugar a una de las creaciones más innovadoras y prolíficas de Maranello, como fue el Ferrari 312T. El debut de este modelo se hizo esperar un par de carreras, pero es innegable que esa maduración mereció la pena, puesto que a mediados de temporada Niki se hizo con 4 victorias y un segundo puesto en 5 carreras, racha que le dejó el título muy a su favor.

Así que Ferrari y Lauda llegaban Gran Premio de Italia, por ese momento la penúltima carrera de la temporada, con todo a su favor para estrechar el lazo a los campeonatos, el de pilotos estaba servido, pues Lauda solo necesitaba sumar 1 punto para imponerse sobre un Reutemann forzado a ganar en Monza y Estados Unidos. Para más inri en aquel fin de semana el peso de la Scuderia no recayó únicamente sobre los hombros de Lauda, sino que Monza fue el escenario del reaparecer de Clay Regazzoni, segundo piloto de Ferrari que atravesaba un momento muy irregular.

De este modo, Lauda y Regazzoni marcaron el ritmo en clasificación, dejando a Fittipaldi –autor del tercer mejor registro– a casi 1 segundo de sus inalcanzables tiempos, con un Reutemann desaparecido allá por la séptima posición. Sin embargo era al día siguiente en la carrera, cuando se iba a producir el verdadero espectáculo: después de unas intensas lluvias que cerca estuvieron de cancelar el GP, los pilotos de Ferrari mantuvieron la delantera en una pista ya seca, con un Clay muy superior al del resto de la parrilla Tan solo Niki Lauda fue capaz de seguir la estela del suizo para deleite de la afición que veía como se aproximaba el sueño de volver a ganar en casa –no lo hacían desde 1970, curiosamente también con Regazzoni– y de ser campeones tras una larga sequía que duraba ya más de una década.

El resto de la prueba fue coser y cantar para los dominadores de rojo, que esquivaron todo el caos que abandonos que sucedía por detrás; tan solo a final de carrera hubo un aumento de tensión con la remontada que se marcó Emerson Fittipaldi con su McLaren, para acabar adelantando a Lauda, a quien poco le importaba ser segundo o tercero; finalmente Regazzoni se llevó la victoria, con Fittipaldi segundo y Lauda proclamándose Campeón del Mundo de Fórmula 1, al cruzar la meta en tercera posición. Gracias a este doblete y este renacer esporádico de Clay Regazzoni, Ferrari pudo celebrar ante su afición no solo la consecución del título de pilotos de Lauda, sino también el de constructores; todo ello regado con un dominio asombroso de cita más importante del calendario para la marca italiana y sus seguidores.

Las imágenes de la celebración muestran el estado de euforia de los aproximadamente 200.000 aficionados que asistieron al evento, que ha acabado por convertirse en una de las carreras más memorables para Ferrari, y que difícilmente podrá igualarse en la era actual, dada la insólita hazaña que consumaron en aquella temporada y en concreto en ese gran premio.

El título se hizo de rogar
Pese a todo, la consecución del título de pilotos por parte de Niki Lauda fue un poco exasperante para el piloto austriaco, dado que en la prueba anterior, que tuvo lugar en el A1 Ring de Spilberg –el actual Red Bull Ring aunque con otro trazado–, a Lauda le hubiese bastado con el único punto que le otorgaba la sexta posición en la que acabó la carrera, para zanjar el campeonato ante su público. Sin embargo y para su desgracia en aquella ocasión solo pudo extraer 0’5 puntos por aquella posición.

El motivo de aquella reducción fue que a causa de las lluvias torrenciales que se produjeron durante la realización de la carrera, la seguridad de los pilotos se vio amenazada y se tomó la decisión de parar el evento. Contra todo pronóstico, en vez de parar la carrera con una bandera roja, se mostró la bandera a cuadros, cuando solo se habían disputado 29 vueltas, con su consiguiente reducción de puntos.

Aquella victoria se la llevó además Vittorio Brambilla, un mecánico que había dado el salto a pilotar, aunque lo hacía con una verdadera tartana como era el March con el que corría aquel año. El italiano remontó frente a todos los grandes nombres de la parrilla y tal fue su éxtasis al cruzar meta, que al levantar las manos del volante para celebrar su triunfo, perdió el control del monoplaza e impactó contra las protecciones durante la vuelta de honor, la cual completó aunque con la parte frontal levantada.

Aquel fin de semana en Austria y la siguiente cita en Italia desgraciadamente estuvieron condicionadas por el fatal accidente de Mark Donohue; piloto de Penske quien sufrió un grave accidente el sábado donde se vieron implicados también tres operarios de pista. Al cabo de uno y dos días después de la carrera, tanto el propio Donohue como uno de los comisarios afectados perdieron la vida a causa de las lesiones provocadas por dicho accidente.

La gesta inigualable
Más allá de lo imposible de repetir un resultado tan impresionante en tierras italianas –dado que es imposible decidir el mundial con tantas carreras por delante–, Ferrari afronta este GP y esta temporada atormentado por la inmensa sombra de su glorioso pasado, y momentos como el que hemos recordado, pese al cual intentarán salvar una valiosa carrera, donde tanto una victoria como una gran actuación de los de rojo serviría para maquillar una temporada que pinta a decepcionante.

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